Del 24 al 26 de abril voy a estar en Bahía Blanca, en el primer VCF Latam — la edición latinoamericana del Vintage Computer Festival. Tres días para redescubrir la historia de la computación a través de las máquinas que criaron a una generación.
Entrada libre, organizado por Espacio TEC, el primer museo interactivo de informática de Latinoamérica.

Por qué importa algo de esto
A veces pienso que aprendí más sobre computadoras desarmando una Commodore 64 que leyendo la documentación de cualquier framework moderno. Las máquinas de los ochenta te obligaban a entender todo: el bus, el mapa de memoria, los ciclos de reloj, los periféricos. Cada chip tenía un propósito claro. Cada byte costaba algo.
Hoy construyo cosas sobre capas de abstracción que ni siquiera puedo ver. Y está bien — es lo que nos permite sacar productos en semanas en vez de años. Pero también está bien acordarse de dónde venimos. Sentarse frente a una máquina de 8 bits y sentir cómo todo el sistema te cabe en la cabeza al mismo tiempo.

Un 6502 en protoboard. Sin sistema operativo, sin librerías, sin garbage collector. Sólo un CPU, algo de RAM, una ROM, un reloj, y vos escribiendo instrucciones que van directo al silicio. Es la forma más honesta de computación que existe.
El evento
La sede principal es Bahia HUB, con actividades satélite en el museo Espacio TEC (Thompson 665), a pocas cuadras. Tres días cargados con:
- Stands de coleccionistas y makers
- Charlas sobre historia de la computación, restauración y retro-gaming
- Workshops sobre hardware vintage
- Premiación del Retro Game Dev
Dos invitados sobresalen. David Crane, co-fundador de Activision y creador de Pitfall! — el tipo que se las arregló para meter una selva, un héroe y física en 4 KB de un Atari 2600. Y Hugo Mazer, ex-ejecutivo de CZ Spectrum Argentina, que vivió en primera persona ese capítulo de la computación argentina que nadie escribe en inglés.

Las máquinas que quiero ver
La mitad de la gracia de un VCF es lo que lleva la gente. Los coleccionistas arriman máquinas que sólo habías leído en artículos. Los stands se convierten en un museo accidental. Esto es lo que tengo en el radar:

Una TI-99/4A. La máquina rara de Texas Instruments de 1979, con un CPU de 16 bits cuando todos los demás seguían en 8, y una arquitectura medio torcida que te hacía pagar el precio de esa decisión. El cartucho FlashROM99 la vuelve a poner en funcionamiento en 2026 sin tocar el hardware original.

El MSXvR. Un MSX moderno, porque el estándar MSX — ese intento japonés de unificar la computación hogareña en los ochenta — nunca se terminó de morir del todo. Se replegó en una comunidad que se niega a dejarlo ir.

Un 6502 modular donde cada subsistema — alimentación, ROM, RAM, bus, ACIA, CPU — vive en su propio módulo de acrílico. La computadora como herramienta pedagógica. La computadora como explicación de sí misma.
Una cosa chica

Snoopy. Radarsoft, 1984. Programado por C. Kramer. En una Commodore 64, en cuatro colores, con una lógica de sprites que entraría en una servilleta. No me acuerdo dónde vi este juego por primera vez, pero me acuerdo de cómo se sentía. Esa parte no se emula.
Si andás por Bahía Blanca del 24 al 26 de abril, buscame. Voy a estar caminando, mirando, preguntando, probablemente comprando cosas que no necesito.
— Jassu · Buenos Aires, abril 2026