Del 24 al 26 de abril fue el primer VCF Latam. Tres días en Bahía Blanca, organizado por Espacio TEC, el primer museo interactivo de informática de la región. Lo que encontré ahí fue algo que no esperaba necesitar: una comunidad.

El evento se dividió entre Bahia HUB (la sala principal) y Espacio TEC (Thompson 665, a pocas cuadras). Caminar entre los dos sentía como moverse entre dos dialectos del mismo idioma — coleccionistas, makers, estudiantes, historiadores, todos hablando el dialecto de "yo hice esto" o "yo arreglé esto" o "me acuerdo cuando esto importaba".
David Crane: From Pitfall! to the Present
David Crane estaba ahí. Co-fundador de Activision. El tipo que metió una selva, un personaje corriendo, simulación de física y una historia en 4 KB de ROM de Atari 2600. Habló sobre los primeros días del gaming — cómo los cartuchos obligaban restricciones brutales, cómo cada ciclo contaba, cómo aprendías a pensar en assembly como aprendes a pensar en un idioma en el que necesitas sobrevivir.
Lo que se me quedó no fue la trivia técnica. Fue la filosofía: las restricciones fuerzan la creatividad. Pitfall! existe porque Crane tuvo que pensar más, no porque tuviera más herramientas. Y sigue haciendo juegos — trabajo nuevo, no solo hablando del pasado.
Pasó todo el fin de semana caminando por el festival, hablando con gente, mirando máquinas. No como una celebridad. Como alguien que vino a aprender qué están construyendo, qué están haciendo, qué está recordando la gente todavía. Yo traje una copia firmada de uno de sus juegos al festival — el tipo de cosa que hace algunos años hubiera sido inimaginable, imposible sin comunidades como esta que se forman alrededor del trabajo que importó.
Hugo Mazer: Industria, Innovación y Memoria
Hugo Mazer construyó computadoras argentinas. No como gerente o curador, sino como uno de los arquitectos. Con Oscar Crippa, reactivó la división de electrónica de Czerweny en Paraná. Diseñaron y fabricaron la CZ-1000 — una computadora con más del 80% de componentes nacionales. Pero no fue solo eso. Czerweny también fabricó calculadoras y la Spectrum bajo la dirección de Mazer. La Spectrum. La máquina que enseñó a programar a una generación de chicos argentinos. Producían miles de unidades. Era real. Funcionaba.
Luego, en junio de 1986, un incendio destruyó la planta. Todo desapareció. Los equipos, la herramental, el inventario, cuarenta años de posibilidad. La empresa nunca se recuperó. Vio cómo terminaba.
Estaba en VCF Latam cuarenta años después, no como una reliquia sino como un constructor que sigue — caminando entre máquinas que funcionan, hablando con gente que construye cosas, viendo una comunidad formarse alrededor de la computación que nadie podía matar con un solo incendio. No porque la nostalgia importe. Porque lo que construís se queda construido, aunque la fábrica original se queme.
Seba Gurvitsch: Documentando lo Clandestino
Seba Gurvitsch (@soy_gavilan) estrenó la primera parte de su documental Fabricantes, ensambladores, clones, truchos y piratas en el festival. Está haciendo lo que nadie más está haciendo — documentando la historia oculta de la computación argentina. Los clones, los truchos, las operaciones de ensamblaje local, la gente que mantuvo las cosas vivas cuando los canales oficiales ya no importaban.
Eso tampoco es nostalgia. Es arqueología que importa de verdad. La historia que se pierde si nadie la registra. Seba la está registrando.
Carlos Galucci: Hardware y el Lenguaje de las Máquinas
Carlos Galucci, un hacker uruguayo, estaba ahí también. Diseñó hardware para la Spectrum — específicamente la TK90, un clon de Spectrum. Hizo videojuegos para Spectrum, Commodore, Atari y muchas otras. Pero en VCF Latam, su charla fue sobre computadoras de relés — máquinas construidas a partir de interruptores electromecánicos, la lógica del click de los relés. No binario como abstracción. Binario como sonido, como el clack físico de los switches cerrándose.
Ese es el hilo que corre a través de todo esto: gente que entiende máquinas desde primeros principios. No software divorciado de hardware. No código separado de la física de lo que lo ejecuta. Galucci construye en ambas direcciones.
Coleccionistas, Curadores, Testigos
Roberto Trillo estaba ahí también, coleccionista de calculadoras mecánicas — máquinas del 1800. Calculadoras que preexisten a las computadoras por décadas. Máquinas que estaban haciendo el trabajo que las computadoras eventualmente tomarían. Las trajo. Se podían ver. Se podían tocar. Historia con botones.
Hernan Wilkinson dio una charla llamada La Historia también te da Sorpresas. Y en VCF Latam, las dio. Cada máquina en exhibición — cada TI-99/4A funcionando, cada computadora breadboard parpadeando un LED, cada Spectrum, cada calculadora — era una sorpresa. Evidencia de que las cosas no simplemente desaparecen. Persisten. La gente las mantiene vivas.
La Comunidad
Lo que más me sorprendió fue lo real que se sentía todo. No era una pieza de museo. No era una convención de coleccionistas valuando sus cosas. Una reunión de gente que se importa entender cómo funcionan las cosas — y no como arqueología, sino como práctica viva.
Tenías:
- Coleccionistas que trajeron máquinas que no se habían visto en público en décadas
- Makers mostrando boards nuevas, nuevas implementaciones, nuevas formas de insuflar vida a estándares viejos
- Restauradores que pasaban horas explicando no solo qué arreglaban, sino por qué importa mantener las cosas funcionando
- Estudiantes haciendo preguntas de verdad sobre arquitectura, diseño, problem-solving impulsado por restricciones
- Maestros usando esto como aula — donde la lección es "acá está una máquina, sigue funcionando, ahora vos probá"
Los stands de ambos lugares se convirtieron en seminarios improvisados. Alguien trae una TI-99/4A funcionando. Alguien más trae un cartucho FlashROM99. Alguien tres mesas más allá explica qué hace tan elegante el estándar MSX que décadas después, una comunidad sigue construyendo máquinas para él.
Espacio TEC mismo fue el corazón de todo — un espacio donde las máquinas viven, donde la gente puede sentarse y usarlas, donde la historia no está detrás de un vidrio. Eso lo cambia todo.
La Galería
El Momento
Hay un momento que sucede en eventos como este — cuando el ruido se desvanece y te das cuenta de que lo que estás mirando no es preservación. Es vivo. Las máquinas funcionan. La gente las usa. Hay chistes sobre cuál cartucho bootea más rápido, debates sobre si la TI-99/4A estaba adelantada o era simplemente rara, risa cuando alguien logra que una computadora breadboard parpadee un LED.
Eso no es nostalgia. Eso está vivo.
— Jassu · Bahía Blanca, abril 2026








































